Hasta que la encontré... esta sí es la primera foto que saqué pensando, sin pensarlo, en que algún día que resultó ser no tan lejano, crearía un espacio para fotos propias y significativas.
Esperaba que llegara la hora de una entrevista a un pintor que exponía en el Casino a quien tenía que sacar la foto respectiva con su obra, por eso andaba con cámara y sin pensar inicié la construcción de esta nave en carpeta.
Me senté en las afueras del viñamarino recinto y me puse a contemplar a un jardinero. El caballero ya de edad se veía contento.... es que ese trabajo debe ser relajante y hasta metafísico creo yo, me acerqué para preguntarle por qué el árbol de la foto estaba aislado y se prohibía su cercanía.
"Está muerto", me dijo como con pena. Agregó que fue uno de los primeros que se plantaron en el lugar y que ya no había caso que en cualquier momento se caía porque sus raíces ya no lo sostenían y era incapaz de generar sus propias hojas (***) y miré su copa y le pedí permiso para sacar la foto.
Me llamó la atención lo enmarañado de sus ramas, aunque no se veía mal, se notaba que crecieron constreñidas aprisionadas, a lo mejor eso no se vio en su juventud cuando las hojas cubrían su estructura leñosa... y me dio como tristeza.
LO QUE MIRO aquí puede aplicarse a tantas cosas, aunque no a la muerte. Dicen que a las personas hay que educarlas o criarlas como a los árboles, para que crezcan "derechitos" desde chicos... qué le habrá pasado a este, a la trama de sus ramas?. Miro una especie de representación dramática (drama y trama) de lo que puede ser una mente, una conciencia enferma... constreñida víctima tal vez de su naturaleza, de falta de cuidado, de sufrimientos, malas decisiones, mala "suerte", no sé... Una conciencia prisionera y reducida al mínimo espacio y no a todo lo que pudieron desplegarse sus ramas como para alcanzar su plenitud estirándose hacia el cielo. Qué triste debe ser despertar, si es que se puede, de esta prisión camuflada de verde sólo cuando ese verde desaparece... ese ropaje que nadie asegura que siempre se tendrá y que al desaparecer puede dejar a esa alma, a esa persona tristemente expuesta, acompañada solamente de su profunda, invisible, y fría vulnerabilidad.
Esta es la primera foto, sí, pero la última de árboles, creo que volverán en primavera, cuando estén de fiesta y se pongan sus trajes de domingo.
Foto: 1 de febrero de 2007.
(***) IMPERRRRRDONABLE: no tuve la agudeza o cuidado de arreglármelas para que no saliera en el cuadro el verde y joven vecino del difunto vegetal.... así que no creer, aunque me responsabilizo de la falta de rigor, que eso vivamente verde es parte del dramático entramado.
paulalejandra